La industria española ha comenzado el año 2026 con más incertidumbres que proyectos de inversión. A pesar de todo, mientras Europa encadena varios años de caída en la producción de bienes de equipo, a comienzos de este año las previsiones apuntaban a un frágil crecimiento, si se estabiliza el entorno macroeconómico y regulatorio.
España se beneficia de cierta inercia positiva derivada del turismo y de la cartera de proyectos energéticos que ya está en marcha, pero tiene el mismo problema de fondo que muchos países europeos donde la inversión está contenida, los tipos de interés se mantienen altos y la incertidumbre global no permite desarrollar proyectos a corto plazo.
Según datos publicados por el Sercobe, para 2026 se espera una facturación cercana a los 70.000 millones de euros en bienes de equipo, como compresores, generadores, equipos de bombeo o sistemas de refrigeración.
El sector da empleo a más de medio millón de personas en España
Tanto las cifras de facturación esperada como las de empleo se mantienen en valores similares en 2024 y 2025, lo que refleja un claro estancamiento de este sector productivo.
Índices de referencia
Según el índice PMI manufacturero (S&P Global/HCOB), el valor español se estabilizó en febrero de este año en 50 puntos, frente a los 49,2 puntos de enero. Esto marca el fin de dos meses de contracción.
Esta leve mejora en pedidos, producción y empleo está pendiente de consolidarse debido al conflicto bélico con Irán. En realidad, los 50 puntos pueden ser un punto de inflexión positivo o negativo, porque por debajo de ese valor, el índice considera una contracción de la economía.
Considerando los datos proporcionados por el INE sobre el Índice de Producción Industrial (IPI), se observa un crecimiento del 0,3% en el mes de enero de este año impulsado por los bienes de equipo, aunque por debajo del 1,7% esperado.

Contexto internacional
A las tensiones geopolíticas creadas por la guerra de Ucrania y el conflicto Palestino Israelí, se ha unido la reciente guerra en Oriente Medio, donde confluyen no solo Estados Unidos e Israel, sino países del Golfo Pérsico que se han visto arrastrados directamente.
Esta situación está creando un entorno muy inestable en combustibles y materias primas. El precio de la energía ha aumentado de forma drástica en pocos días.
Otro elemento que provoca temor a los inversores y les hace contener sus nuevos proyectos son los riesgos derivados de la cadena de suministro. No solo por el riesgo de la falta de suministros básicos o materias primas, sino por el proteccionismo industrial de Estados Unidos y China, que presionan sobre la competitividad de los fabricantes de bienes de equipo europeos.
En este contexto, los inversores europeos necesitan un apoyo de la UE para no ralentizar sus proyectos y poder invertir en tecnologías más eficientes que les permitan ser más competitivos.
El aterrizaje de bienes de equipo en suelo europeo, procedentes de China principalmente, con precios muy reducidos, ha desestabilizado el frágil equilibrio de un mercado con costes de producción locales muy elevados. Países como España, se enfrentan a una competencia muy compleja de combatir.
Políticas de ayuda del Gobierno Español y la Unión Europea
Durante el año 2025, el Gobierno anunció un Plan de Bienes de Equipo para el periodo 2026 a 2030 con la intención de aumentar la productividad y modernización de la industria española. Un plan que está en estudio y esperemos que vea la luz durante este año, aunque dada la coyuntura internacional, es posible que se tomen medidas más directas y urgentes para frenar una caída del sector.
La Unión Europea mantiene los fondos Next Generation y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, apoyado en el proyecto de transición verde y digital. Estos fondos esperan impulsar proyectos de eficiencia energética, automatización y digitalización. Muchos de estos fondos se han usado para la construcción de plantas de producción de hidrógeno verde, un ejemplo de inversión eficiente y ecológica en la producción de hidrógeno para diferentes aplicaciones industriales.
La industria europea de bienes de equipo ha arrastrado durante tres años descensos consecutivos y tienen puestas sus esperanzas en este 2026 que ha comenzado con un leve crecimiento, pero que se puede truncar con los conflictos internacionales.
Esperemos que las políticas europeas consigan consolidar un marco estable y competitivo. Los fabricantes españoles deben apoyarse en nichos de alta tecnología, buscar mercados más dinámicos fuera de la UE y seguir con la colaboración en grandes proyectos energéticos que son en este momento los que pueden tirar de un mercado mayoritariamente ralentizado.
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