Mientras la Unión Europea (UE) avanza en la implantación del Pasaporte Digital de Producto (DPP, por sus siglas en inglés), los fabricantes de todos los sectores industriales se enfrentan tanto a un nuevo reto normativo como a una oportunidad de transformación. Aunque todavía quedan numerosos aspectos por definir sobre el funcionamiento práctico del DPP, su potencial va mucho más allá de una iniciativa de sostenibilidad y promete generar valor en múltiples áreas del negocio. En este artículo, Kaja Flottorp, especialista en sostenibilidad de Sandvik Coromant, proveedor de soluciones para el mecanizado y la fabricación de metales, analiza lo que sabemos hasta el momento sobre el DPP.
Introducido como parte del Reglamento sobre Diseño Ecológico para Productos Sostenibles (ESPR), el DPP adoptará la forma de un registro digital estructurado que reunirá la información relativa al ciclo de vida de cada producto. Entre los datos previstos figuran la composición de los materiales, la huella de carbono, la reparabilidad y las instrucciones para el final de la vida útil del producto. No obstante, el alcance definitivo, el formato y los requisitos de implantación aún están en proceso de definición.
Algunas organizaciones ya utilizan desde hace tiempo su propia versión del DPP. Un ejemplo es el Grupo Sandvik. El desarrollo de su pasaporte digital para baterías comenzó en 2023 dentro de su división minera, donde se creó un primer producto mínimo viable. Desde entonces, la iniciativa ha evolucionado en distintas fases, desde el diseño de la arquitectura del sistema hasta el desarrollo de una solución escalable destinada a dar soporte a todas las divisiones de Sandvik.
Más allá de las baterías, este desarrollo está sentando las bases para una implantación más amplia del DPP en toda la compañía. Al permitir la trazabilidad integral de los materiales, la solución favorece el abastecimiento responsable de materias primas críticas y mejora la precisión de los informes sobre huella de carbono. También impulsa las oportunidades relacionadas con la segunda vida útil y el reciclaje, facilitando el acceso a información clave como el estado de salud de las baterías, su composición y los requisitos de gestión durante todo su ciclo de vida. Para Sandvik, esta iniciativa no representa únicamente una medida de cumplimiento normativo, sino también una herramienta para impulsar una mayor transparencia y modelos de negocio más circulares.
De cara al futuro, se espera que el DPP transforme la forma en que los productos se comercializan, venden y distribuyen en todo el mercado europeo. Aunque muchos aspectos del marco regulatorio siguen en desarrollo, la dirección que está tomando la normativa es cada vez más evidente. Mientras la UE continúa definiendo los detalles, las empresas ya pueden empezar a prepararse invirtiendo en trazabilidad, infraestructura de datos y transparencia.
Avances hasta la fecha
Aunque ya empiezan a vislumbrarse algunos plazos orientativos, todavía no existe un calendario definitivo sobre la implantación de los requisitos del DPP. En el marco del Reglamento sobre Diseño Ecológico para Productos Sostenibles, el hierro y el acero, considerados productos intermedios, han sido identificados como categorías prioritarias, por lo que previsiblemente serán de los primeros en contar con requisitos específicos.
Las previsiones actuales apuntan a que los actos delegados para el hierro y el acero podrían publicarse a partir de 2026, mientras que las obligaciones de cumplimiento podrían comenzar en 2027. La documentación preliminar de la UE indica que los datos requeridos para el acero podrían incluir la identificación del producto y del fabricante, la composición de los materiales, la información técnica, los indicadores ambientales y de circularidad, así como información sobre sustancias. Sin embargo, buena parte de estas orientaciones proceden todavía de borradores sujetos a modificaciones.
Lo que sí parece claro es la dirección que seguirá la normativa. El hierro y el acero se consideran prioritarios debido a su elevado impacto ambiental y a su papel fundamental dentro de las cadenas de suministro industriales. Los primeros requisitos previsiblemente se centrarán en la eficiencia energética y en la transparencia de los materiales. Ante este escenario, resulta aconsejable que los fabricantes no condicionen su planificación a fechas concretas, sino que comiencen a identificar qué información ya poseen, cómo puede estructurarse y dónde existen posibles carencias.
Un punto de inflexión
En esencia, el DPP nace como una iniciativa orientada a la sostenibilidad. Si bien contribuirá a facilitar la remanufactura, fomentar aplicaciones de segunda vida y mejorar los procesos de reciclaje, no debe considerarse únicamente una responsabilidad de los departamentos de sostenibilidad. En realidad, afectará de forma transversal a numerosas áreas de la empresa.
Los equipos de cumplimiento normativo deberán comprender qué tipo de información será obligatoria y determinar qué datos pueden o deben compartirse públicamente. Los departamentos de TI tendrán que evaluar si sus sistemas actuales son capaces de estructurar, almacenar e intercambiar esa información. Al mismo tiempo, los equipos de operaciones y desarrollo de producto desempeñarán un papel esencial para garantizar que los datos se recopilen correctamente desde su origen, mientras que los departamentos de compras probablemente tendrán que colaborar más estrechamente con los proveedores para mejorar la transparencia a lo largo de la cadena de suministro.
En definitiva, el DPP no representa una iniciativa aislada, sino un gran cambio en la forma en que las organizaciones gestionan, regulan y utilizan la información de sus productos. Aunque los requisitos definitivos todavía no están sobre la mesa, las empresas que comiencen a coordinar estas funciones estarán mejor preparadas para adaptarse conforme la normativa vaya tomando forma.
Con el objetivo de ayudar a los fabricantes a prepararse para los futuros requisitos del DPP, Sandvik Coromant participa en la iniciativa Digital Metal Value Chain, coordinada por el instituto sueco de investigación industrial Swerim. Junto con socios de toda la cadena de valor del acero, el proyecto analiza cómo estructurar, compartir y aplicar en la práctica datos relacionados con la composición de los materiales, el rendimiento ambiental y la trazabilidad de los productos.
Como parte de este trabajo pionero, el objetivo no es esperar a la publicación de la normativa definitiva, sino probar casos de uso reales, identificar carencias en los datos disponibles y transformar la información ya existente en valor para el negocio mediante proyectos piloto.
La iniciativa del Pasaporte Digital de Producto de la UE impactará la forma en que los fabricantes diseñan, documentan y suministran sus productos. Mientras el sector espera una mayor concreción normativa, es recomendable comprender qué implica una mayor trazabilidad para las cadenas de suministro y cómo integrarla en las operaciones. Sentar estas bases permitirá a las empresas pasar de un enfoque reactivo de cumplimiento normativo a una estrategia proactiva de creación de valor.
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