El Real Decreto 115/2017 regula en España el uso de los gases refrigerantes en equipos de refrigeración, como son el aire acondicionado y los secadores frigoríficos, con el objetivo de reducir su impacto ambiental. Esta norma establece cómo deben comercializarse, instalarse y mantenerse los equipos que utilizan gases fluorados (HFC), y obliga a cumplir las limitaciones que marca la normativa europea en cuanto al potencial de calentamiento atmosférico (PCA), conocido internacionalmente como Global Warming Potential (GWP).
A partir de 2027, en la Unión Europea las restricciones aplicables se vuelven más exigentes, tanto en el tipo de refrigerante que podrán contener los equipos, como en el mantenimiento de los ya existentes.
Esto supone un cambio significativo para fabricantes, servicios de mantenimiento y cliente final de secadores frigoríficos, ya que deberán adaptarse a refrigerantes con menor impacto ambiental y apostar por nuevas tecnologías.
Comercialización de nuevos secadores a partir de 2027
Para equipos de refrigeración por expansión directa, categoría en la que se incluyen los secadores frigoríficos, se han establecido límites de GWP según la potencia del equipo y el año de fabricación.
En el caso de los secadores frigoríficos, a partir de 2027 solo podrán ser comercializados con un gas refrigerante que contenga un GWP<150. En el caso de equipos con una potencia igual o inferior a 12 kW, a partir de 2032, la norma será aún más restrictiva, permitiendo únicamente gases refrigerantes que no contengan HFC.
Por lo tanto, desde 2027 no se podrán vender secadores frigoríficos nuevos que utilicen refrigerantes como el R410A (GWP 2088) o el R454B (GWP 467), entre otros y el R454C (GWP 148) en el mercado no europeo. Estos refrigerantes serán sustituidos por alternativas con menor impacto ambiental.
En mercados fuera de la Unión Europea podría mantenerse el uso de opciones como el R513A (GWP 631), mientras que en el mercado de la Unión Europea la alternativa prevista sería el R4545C (GWP 148).
Mantenimiento de secadores existentes y nuevos a partir de 2027
El mantenimiento de los secadores frigoríficos también se verá afectado por la reducción progresiva del uso de gases refrigerantes con alto GWP. Aunque los equipos existentes, es decir, ya fabricados y vendidos, podrán seguir operando, las condiciones para su reparación y recarga de refrigerante serán cada vez más restrictivas.
Entre 2025 y 2031 se establecen restricciones de mantenimiento para los secadores frigoríficos que utilicen refrigerantes con un GWP superior a 2500. Durante este periodo, el mantenimiento podrá realizarse sin restricciones adicionales en aquellos equipos que empleen refrigerantes con GWP inferior a 2500.
Como excepción, los equipos que superen este límite sólo podrán ser mantenidos si el refrigerante utilizado es reciclado o regenerado, quedando prohibido el uso de gas refrigerante virgen.
En el 2032, el marco normativo se endurecerá y estas excepciones dejarán de aplicarse, de modo que ni siquiera el refrigerante reciclado o regenerado con GWP superior a 2500 podrá utilizarse para operaciones de mantenimiento.
Por lo tanto, a partir del 2032, las limitaciones serán más exigentes. Se permitirá el mantenimiento de gases refrigerantes para aquellos equipos que empleen refrigerantes con un GWP inferior a 750. En caso de que se supere el límite sólo podrá realizarse el mantenimiento si el refrigerante utilizado es reciclado o regenerado.
La nueva normativa no pone fin a los secadores frigoríficos existentes, pero sí acelera la evolución tecnológica del sector: exige adaptar los nuevos equipos a refrigerantes de menor impacto ambiental y endurece progresivamente las condiciones de mantenimiento de los equipos ya instalados.
Desde 2027, seguir manteniendo secadores con gas refrigerante reciclado será posible, pero de modo cada vez más limitado, costoso y con un horizonte claro de desaparición. Esto convierte la decisión de mantener, adaptar o sustituir un equipo en una cuestión estratégica.
“Atlas Copco ya está trabajando en soluciones adaptadas a la nueva normativa europea, reafirmando su compromiso con la innovación, la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental. Este enfoque nos permite acompañar a nuestros clientes en la transición hacia tecnologías más eficientes y respetuosas con el planeta”, señalan desde la compañía.
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