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Sacyr finaliza las obras de ampliación del Canal de Panamá

SACYR | El consorcio liderado por Sacyr ha construido el Tercer Juego de Esclusas del Canal de Panamá, un reto sin precedentes en la historia moderna de las infraestructuras.
03 junio 2016
Sacyr - mundocompresor.com
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Sacyr, que lidera el consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC), ha finalizado con éxito la ampliación del Canal de Panamá, la mayor obra de ingeniería del siglo XXI y una de las más emblemáticas de la Humanidad.

 

La obra ha consistido en la construcción del denominado Tercer Juego de Esclusas: dos complejos de esclusas de tres niveles cada una con tres tinas de reutilización de agua por nivel, una en el lado Pacífico y otra en el Atlántico. Las nuevas esclusas tienen 427 metros de largo, 55 metros de ancho y 18,3 metros de profundidad. En la realización del proyecto han participado más de 10.000 trabajadores de 40 nacionalidades distintas, con una gran cualificación a todos los niveles.

 

Se trata de un proyecto medioambientalmente responsable, con un sistema de tinas que ahorran un 60% de agua. Asimismo, el paso de buques más grandes de hasta 12.000 contenedores reduce en más de 160 millones de toneladas las emisiones de CO2 al año.

 

Una obra sin precedentes

 

El consorcio liderado por Sacyr ganó el concurso de adjudicación del proyecto en julio de 2009 e inició las obras en agosto de ese mismo año. A lo largo de estos casi siete años, Sacyr ha superado muchos retos de diferente índole, al tratarse de un proyecto con una gran complejidad, así como por los estrictos estándares de calidad requeridos y el exigente cronograma de ejecución para las grandes cantidades previstas. A ello, se suma el factor climático adverso durante la construcción con nueve meses de lluvia al año, y la obligación de no interferencia con la navegación en el Canal existente.

 

La complejidad del proyecto reside en sus espectaculares magnitudes:

 

  • Tres cámaras en cada vertiente de las esclusas que tienen 427 metros de largo por 55 metros de ancho y 18,3 metros de profundidad en cada una.
  • 16 compuertas, las mayores cuentan con 33 metros de alto y 4.300 toneladas de peso.
  • 4,5 millones de m3 de hormigón estructural vertido, lo que equivaldría a 2 pirámides de Keops.
  • 220.000 toneladas de armadura de acero, que podrían equipararse a 22 torres Eiffel.
  • 62 millones de m3 de movimiento de tierras extraídos, igual a 2,6 millones de dumpers.
  • 7,1 millones de m3 dragados, que equivaldría a 2.840 piscinas olímpicas
  • 5.000 m3 de hormigonado diarios en cada vertiente de la obra.

Innovación

 

La obra ha supuesto para Sacyr un gran desafío desde el punto de vista técnico, orográfico, geológico y climático, antes de comenzar las obras y durante los trabajos, ya que se plantearon nuevos retos en los modelos de respuesta ante reacciones sísmicas, la selección de los mejores materiales y su combinación, así como en el diseño estructural más idóneo, eficiente y sostenible.

 

Estos retos se han superado con innovación, y durante el desarrollo de la obra se ha trabajado en nuevas aportaciones. Entre dichos retos, cabe destacar, el diseño, fabricación, traslado e instalación de las nuevas compuertas (16 en total), de enormes dimensiones y que requerían una milimétrica colocación. 

 

Las compuertas son correderas, no abisagradas en forma de V como las actuales, sino rodantes, están colocadas y se mueven de forma perpendicular a las cámaras. Las compuertas son un prototipo en muchos aspectos, en su sistema de flotabilidad para transmitir cargas al sistema de apoyo y traslación inferiores al 10% de su peso, así como en el sistema de sello y apoyo de la compuerta en su fase de cierre de la cámara. 

 

Los límites de filtración de agua a través de las compuertas eran restrictivos y poco habituales en estos sistemas, para lo que GUPC desarrolló soluciones basadas en combinaciones de elementos de polietileno de alta densidad (UHMWPE) y aceros de altas prestaciones que constituyen un avance de vanguardia para este tipo de elementos de sellado. 

 

Otro importante desafío es la complejidad de la geología en el sector Pacífico (fallas activas, sismicidad), y el hecho de que, solamente en este sector hubiera una roca idónea (basáltica) para la producción de hormigón que tuvo que ser trasladada de un sector a otro por el Canal. 

 

Asimismo, el desarrollo de las mezclas de hormigón para que cumplieran con la impermeabilidad ante el ión cloruro y respondiera a la durabilidad garantizada exigida de 100 años, requirió de un proceso de investigación largo y preciso.

 

Este trabajo ha obtenido su homologación en EE.UU. Con la complejidad añadida del traslado del material árido, que se extraía en el Pacífico, y que había que llevar en grandes barcazas a la zona del Atlántico. 

Otras innovaciones fueron el sistema y software de control y operación que se ha desarrollado totalmente, y gestiona 70.000 señales, caracterizándose por su robustez frente a malas maniobras, errores humanos y eventos especiales. 

 

Respeto medioambiental 

 

El desarrollo de la obra ha sido ejemplar en el respeto a las comunidades que habitan en las proximidades del Canal y al entorno medioambiental.

 

El consorcio ha mantenido una comunicación continua con las comunidades, así como un compromiso social y económico sobre el impacto medioambiental.

 

También se ha llevado a cabo un seguimiento ambiental del eventual impacto del proyecto sobre el agua natural, el aire, el ruido y las aguas residuales con auditorías periódicas ambientales y sociales. 

 

La ampliación del Canal de Panamá es el único proyecto en el mundo donde todas las personas que participaban debían tener una inducción medioambiental y social.

 

El respeto a la fauna y flora han estado presentes durante toda la obra, con más de 4.200 animales rescatados y reubicados.

 

Objetivos de la ampliación

 

Los objetivos de la ampliación han sido: aumentar la capacidad de navegación del Canal que había llegado a su límite máximo, duplicando el tránsito de mercancías de 330 millones de toneladas al año a 600 millones de toneladas anuales y 16.000 tránsitos frente a las 12.000 actuales; permitir el paso de barcos más grandes, los denominados barcos Post-Panamax, de hasta 12.000 contenedores y adaptar el Canal al comportamiento de la flota marítima mundial; ya que la actividad comercial a través del mar crece en el mundo a una tasa anual de 2,4% y el mercado de carga en contenedores lo hace a 8,4%.

 

Actualmente, el Canal de Panamá es la principal actividad económica del país, aporta directamente el 6% del PIB anual, genera 13.100 trabajos directos y en 2015, alcanzó una cifra de facturación de 2.610 millones de dólares aportando al Estado 1.030 millones de dólares. Con la ampliación se espera aumentar los ingresos en unos 12.500 millones de dólares en 10 años.

 

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