El packaging alimentario ha dejado de ser solo un elemento de protección para convertirse en una palanca estratégica de competitividad, sostenibilidad y diferenciación para la industria. Así se ha puesto de manifiesto en el Packaging Summit, celebrado en el marco de Pick&Pack for Food Industry y Expo Foodtech 2026, que han tenido lugar la pasada semana en Bilbao.
A lo largo de diferentes ponencias, responsables de packaging, sostenibilidad e innovación de compañías líderes de la industria alimentaria han abordado algunos de los principales retos que marcarán el futuro del envase. Entre ellos, la aplicación del nuevo marco regulatorio europeo, la disponibilidad de materiales reciclados aptos para el contacto alimentario, el ecodiseño, la percepción del consumidor y la necesidad de avanzar hacia modelos de circularidad reales y escalables.
Uno de los grandes temas tratados ha sido el impacto del nuevo Reglamento Europeo sobre Envases (PPWR, por sus siglas en inglés). Directivos de las principales SCRAPs de nuestro país (entidades de gestión de residuos) como Rebeca Mella, gerente de gestión en Ecoembes; Carmen Sánchez, Directora General de Procircular; Luis Moreno, director general de Ecolec Waste Hub; y Laura Sanz de Siria, Directora General de Implica Scrap, han abordado como la normativa está acelerando la transformación del sector.
El impacto de este nuevo reglamento también ha sido analizado por parte de la industria. Directivas de Mahou San Miguel y Florette han compartido las acciones que están aplicando en sus empresas para avanzar hacia la sostenibilidad y circularidad de los envases. María De Dios Maquieira, responsable de I+D+i de packaging de Mahou San Miguel, ha señalado que el reto para la industria no reside únicamente en la norma, sino en su aplicación práctica. “El reglamento europeo no es tanto la regulación como la aplicación. Desde Mahou siempre lo hemos tenido claro, pero ahora tenemos que apretar”, ha afirmado.
La responsable de Mahou San Miguel ha defendido la necesidad de avanzar con ambición, pero también con equilibrio, para que la transición hacia envases más sostenibles sea compatible con la viabilidad industrial y con los estándares que exige la alimentación. En este punto, ha recordado que la compañía lleva años incorporando material reciclado en sus envases, con un 60-70% de material reciclado en latas, un 80% en vidrio y un 100% de rPET en sus envases PET.
Por su parte, Sonia Muro, responsable de sostenibilidad de Florette Ibérica, ha explicado que la compañía ya ha avanzado en parte de los requisitos que plantea la regulación europea. “Más del 95% de los materiales son reciclables”, ha destacado. Sin embargo, ha advertido de que el gran desafío pasa ahora por hacer que esa reciclabilidad pueda aplicarse de forma real a escala industrial y con disponibilidad y acceso suficiente a materiales reciclados aptos para el contacto alimentario.
El ecodiseño se ha consolidado como otra de las grandes palancas para reducir el impacto ambiental de los envases sin comprometer su funcionalidad ni su identificación con la marca. Desde Florette, Muro ha explicado que la compañía trabaja con envases de un solo material, más ligeros y con menor impacto ambiental. En el caso de Mahou San Miguel, De Dios Maquieira ha destacado que el concepto de ecodiseño ha ido evolucionando. “Hace unos años era eliminar”, ha señalado, mientras que ahora el reto pasa por diseñar el envase desde cero para que sea más sostenible, se integre en un sistema circular y mantenga su vínculo con la marca.
La circularidad de los envases alimentarios ha sido otro de los ejes destacados del Packaging Summit. La Alianza Circularidad PS, impulsada por la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos, se ha presentado como ejemplo de colaboración sectorial para avanzar hacia la circularidad de los envases de poliestireno utilizados en el sector lácteo. Este modelo reúne a diferentes agentes de la cadena de valor para impulsar el reciclaje del PS posconsumo y favorecer su vuelta al contacto alimentario.
Lluís Farré, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Yogur (AEFY) y CEO de Lactalis Nestlé Southern Europe, ha explicado que el proyecto nació al identificar la circularidad como un reto colectivo para el sector. Según ha señalado, el poliestireno es un material eficiente para este tipo de envases por su capacidad de conservación, su moldeabilidad y el menor uso de plástico que permite. Además, ha subrayado que el avance hacia la circularidad implica actuar en todas las fases, desde el diseño hasta la aportación del consumidor, la clasificación en plantas de selección y el reciclaje final.
En este recorrido, la implicación ciudadana y las infraestructuras de selección se han señalado como factores decisivos. Germán Casado, Coordinador de Lácteos y Bebidas de Ecoembes, ha recordado que el consumidor debe depositar correctamente los envases para que el sistema pueda funcionar. “La sensibilización ciudadana es fundamental para llegar a todos los eslabones de la sociedad”, ha afirmado. Además, ha puesto en valor el papel de plantas como la de Amorebieta, con una capacidad de tratamiento de 40.000 toneladas al año, 100% automatizada y con una fracción específica de poliestireno.
Ahora bien, para conseguir los objetivos de circularidad y sostenibilidad, la colaboración entre todos los agentes de la cadena es clave. David Eslava, consejero ejecutivo de Eslava Plásticos, ha defendido que el poliestireno puede avanzar hacia un modelo circular, pero ha advertido de que el principal desafío está en lograr material reciclado apto para uso alimentario. “Sin la cadena de valor unida, no llegaremos a la circularidad”, ha señalado.