La industria española avanza hacia modelos de producción más automatizados, conectados y basados en datos, aunque todavía se encuentra lejos de alcanzar un escenario de fábrica plenamente digitalizada. Así se desprende del III Barómetro de la digitalización y automatización industrial en España, elaborado por Advanced Factories 2026, que analiza el estado actual de la automatización, la robotización y la digitalización en el ámbito manufacturero a partir de la opinión de más de 500 directivos y profesionales procedentes de sectores como el automovilístico, metalúrgico, químico y farmacéutico, bienes de equipo, electrónico, alimentación y bebidas, energético, packaging, logístico, textil, construcción, aeronáutico, ferroviario, armamento y defensa o naval, entre otros.
El estudio refleja que la transformación digital de la industria española avanza de forma progresiva, pero todavía con un amplio margen de desarrollo. De hecho, el 32% de los profesionales encuestados define el nivel de automatización y digitalización de sus fábricas como moderado, mientras que sólo un 3,3% asegura contar con fábricas inteligentes totalmente digitalizadas. Esta brecha evidencia que la fábrica autónoma, conectada y basada en datos en tiempo real sigue siendo todavía una aspiración para la mayoría del tejido industrial.
Aunque muchas compañías han incorporado tecnologías digitales en sus plantas, la conexión real entre sistemas sigue siendo limitada. Según el barómetro, el 55,6% de los profesionales reconoce que su empresa cuenta con una integración parcial entre plataformas como ERP, MES, SCADA o PLM. Solo un 22,4% afirma disponer de una integración completa, mientras que un 16,6% asegura que no existe integración entre sistemas.
Este escenario pone de manifiesto una de las grandes paradojas de la digitalización industrial: las fábricas cuentan cada vez con más tecnología, pero no siempre con una arquitectura conectada que permita aprovechar todo su potencial. Sin una integración sólida, los datos permanecen fragmentados, los procesos pierden visibilidad y la toma de decisiones sigue dependiendo, en muchos casos, de sistemas aislados.
La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías con mayor capacidad transformadora para la industria, aunque su implementación todavía se encuentra en una fase inicial para muchas compañías. El 49,4% de los encuestados afirma estar realizando pruebas piloto con IA, mientras que un 22,8% ya la utiliza en algunos procesos y un 21,2% reconoce que aún no la emplea.
Estos datos muestran que la IA está entrando en la industria de forma gradual, a través de proyectos concretos, validaciones internas y casos de uso específicos antes de avanzar hacia una implantación más amplia. Entre las principales barreras para su implementación destaca la falta de talento, señalada por el 42,7% de los profesionales, seguida de la resistencia al cambio organizacional, mencionada por el 32%, y la falta de claridad sobre el retorno de la inversión, apuntada por el 30,2%.
Pese a estas dificultades, las compañías que ya aplican inteligencia artificial están encontrando oportunidades en áreas clave de la actividad industrial. El 56,3% de los encuestados que emplean IA en su organización la utiliza en labores de diseño asistido y simulación, lo que permite validar diseños, anticipar comportamientos y reducir errores antes de llevar una solución a planta. Asimismo, un 50% aplica la IA en el control de calidad y otro 50% en la optimización de procesos productivos, ámbitos donde esta tecnología empieza a ofrecer resultados tangibles en términos de productividad, precisión y eficiencia.
De cara a los próximos tres años, la IA física e industrial se sitúa como la principal tendencia tecnológica para la competitividad industrial en Europa, según la mayoría de los encuestados. Esta tecnología abre la puerta a sistemas productivos más autónomos, robots capaces de aprender en entornos simulados antes de operar en planta, gemelos digitales más precisos y procesos que combinan percepción, decisión y acción en tiempo real.
La automatización inteligente ocupa el segundo lugar entre las tendencias clave, según el 48,1% de los encuestados, lo que confirma que la industria seguirá avanzando hacia sistemas capaces de optimizar tareas, coordinar procesos y mejorar la eficiencia operativa con un mayor grado de autonomía. Por su parte, la robótica, señalada por el 41,1%, continuará siendo esencial para transformar las plantas de producción, especialmente en ámbitos como la fabricación flexible, la logística interna, el ensamblaje o la inspección de calidad.
Así, el III Barómetro de la digitalización y automatización industrial en España refleja una industria en transición. Las empresas han avanzado en automatización, pero todavía deben superar el reto de la integración, el talento y la demostración clara del retorno de la inversión. La competitividad industrial de los próximos años dependerá, en gran medida, de la capacidad de conectar tecnologías, personas y datos en una misma estrategia de transformación.